Con el paso de los años, los habitantes más longevos de la Colonia Ejército de Oriente, en la Alcaldía Iztapalapa, han sido testigos de cómo las grietas y desniveles cambiaron el paisaje de las calles que recorrieron desde la fundación de la zona.
Al entrar a la colonia caminando desde la Calzada Ignacio Zaragoza se aprecian los estragos en banquetas, coladeras y cruces, que parecen inclinarse conforme se recorre la zona del Peñón Viejo. La mayor afectación se ubica en la periferia, en la Calle Camilo Ríos, cuya asimetría abarca los 350 metros que mide la vialidad.
De acuerdo con expertos en Geología, los hundimientos en la colonia responden a fallas y grietas que se han ido formando en la capital; sin embargo, en la zona la problemática se ha recrudecido por factores humanos.
Óscar Rivera, investigador del Colegio de Geografía de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, explicó que si bien las afectaciones corresponden a fenómenos geológicos, hay actividades humanas como la extracción de agua que aceleran su expansión. La sobreexplotación de los mantos acuíferos, la presencia de vehículos de carga y hasta el peso de las construcciones están apresurando los hundimientos, señalan especialistas.
"El tema de las fallas geológicas, grietas y todo lo que se va vinculando con el tema de los sismos se empieza a mezclar con la desecación de la cuenca y la extracción de agua que se sigue dando, lo que no permite que la ciudad esté sólida. Todo eso empieza a generar que una falla geológica se potencialice con algunas grietas o fracturas", detalló.
Los vecinos han externado su preocupación, pues señalan que en sus orígenes la zona solía tener superficies completamente regulares.
"En las fotos de antes se ve cómo las calles son parejas y se ve la calle plana, hasta se ve el cerro. Ahora las casas de acá al lado están súper arriba, antes ni había escaleras aquí; yo digo que se está extendiendo", señaló la vecina Carmen Monzalvo, quien reside en la Calle Camilo Ríos.
No obstante, el especialista asegura que la zona aún puede mitigar el riesgo de inhabitabilidad que enfrenta, a través de estudios de mecánica de suelos y estrategias para reducir la vibración, la densidad de construcción y la extracción de agua.
"Cada casa y segmento va a tener diferentes características; aunque comparten afectación, no todas tienen el mismo nivel de vulnerabilidad y ese es un factor que se puede disminuir. El objetivo es que la gente no muera o se afecte, con planes de reubicación; hay zonas que todavía son salvables", detalló.