Cuba atraviesa una profunda crisis humanitaria, marcada por la escasez de alimentos y energía, según informes que señalan el impacto combinado del refuerzo del bloqueo y las sanciones de Estados Unidos. Los habitantes de la isla sufren apagones crónicos, falta de gas, y el deterioro de los servicios básicos. Las recientes sanciones impuestas por Washington contra el presidente cubano Miguel Díaz-Canel y su esposa, entre otros funcionarios, han sido condenadas por La Habana. Estas medidas se suman a las acciones previas de Estados Unidos, como el bloqueo energético que ha dificultado el suministro de combustible a la isla, provocando graves cortes de luz, desabastecimiento de alimentos y un colapso económico generalizado.