Treinta y nueve días después, el balón ha dejado de rodar... Y con él, toda la magia que emana... El verano de los sueños, de nuestros sueños, se extingue... Atrás quedaron momentos memorables... Grandes ejecuciones en la cancha, goles de antología... Héroes. Villanos. Ganadores. Y perdedores. Pero lo que nadie perderá jamás de estas últimas semanas es el sentimiento que fue capaz de crear y expresar un simple, banal y lúdico deporte llamado futbol. Ha sido un verano caliente, mágico, chispeante... Que el verano de tres países... El verano de Messi y de Cristiano. El de Mbappé, de Vinícius, de Lamine y de Bellingham. El verano de Vozinha y Cabo Verde. El verano del graderío enloquecido. El verano de las explanadas impetuosas. El verano de un Azteca verde y delirante. El verano del "¿y si sí"